martes, 14 de febrero de 2012

ELIGE TU DESTINO

ELIGE TU DESTINO
David tenia su propia visión de la vida y de la muerte, tal vez un poco excéntrica, pero con un argumento solido.
Su padre era escultor de lapidas y consideraba al mensaje lapidario, como un signo perdurable en el tiempo, por su perfección y solemnidad.
Frecuentemente analizaba el contenido de los epitafios y los comparaba con las sentencias filosóficas, llegando a la conclusión, de que los epitafios son mas indelebles que los consejos y las sentencias o al menos, no tan contradictorias; Siempre recordaba un epitafio de profundo contenido filosófico, que decía:  "No son muertos los que en paz descansan de una tumba fría, muertos son, los que tienen muerta el alma, y viven todavía".
 La vida y la muerte -decía- son un enigma difícil de decodificar, lo importante es como se la transita.
El hombre tiene mil maneras de hacerlo y muchas formas de trascender, pero también tiene la posibilidad de erigir su propia tumba y colocarle una lapida, pero no tener quien le escriba un epitafio. La ambición y el poder son el material para construir esa tumba; A medida que el poder crece y la ambición se fortalece, el éxito levanta muros que lo rodean cada vez mas y que le impiden ver a través de su densidad.
 Esa ausencia de luz produce una ceguera mental que no le permite ver, que existe un semejante a su lado... y así va quedando sumergido en una infinita soledad, donde la vida se extingue, antes de que llegue la muerte, tal vez queriendo encontrar una verdad emocional, que no se exprese con palabras, ni tampoco con epitafios...para que luego de escrutar largas columnas de decorosas cruces negras en los periódicos, pueda conocer el domicilio de su ultima morada, y el camino penumbroso, que se aleja del ruido, y penetra en un sendero donde se alzan las fachadas de las casas de los muertos.

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